domingo, 30 de noviembre de 2008

El Carpintero Zablah

Hay tres temas de actualidad, dos de ellos muy relacionados, que quisiera tratar en este comentario: las encuestas patrocinadas por tres medios de publicidad, y las declaraciones vertidas por la fórmula presidencial de Arena en sendos spots transmitidos por los canales de televisión.
Los sondeos de opinión pública de TCS Noticias, La Prensa Gráfica y el diario de hoy coinciden en afirmar que la abismal distancia que separaba al partido FMLN de Arena, así como de los candidatos presidenciales de ambos partidos, se ha acortado y estamos prácticamente ante un “empate técnico”. Para justificar su pretendida credibilidad y precisión han hablado de fichas técnicas, metodología, tiempos, lugares, sectores poblacionales y número de formularios corridos.
Más allá que los datos obtenidos en una muestra se pueden manipular, sobre todo tratándose de firmas mexicanas (en su momento vamos a comentar el libro La mafia nos robó la presidencia, escrito por Andrés Manuel López Obrador, quien detalla con datos y pruebas contundentes como se alteraron los resultados de las elecciones para arrebatarle el triunfo y entregárselo al PAN que postulaba a Felipe Calderón, previo a semejante fraude las firmas encuestadoras prepararon el terreno diciéndole a los mexicanos que los sondeos revelaban un “empate técnico” entre los aspirantes a la presidencia), afirmamos y sostenemos:
Las respuestas de las personas y los resultados obtenidos en determinada encuesta responden al estado de la situación económica, social y política de un país; esto significa en el caso nuestro que si el costo de la vida es alto, existe un descomunal desempleo, la delincuencia es creciente y las tarifas de los servicios básicos como la luz, el agua y la telefonía están afectando la economía familiar, los ciudadanos responsabilizan de tales problemas al gobierno y a los funcionarios de las distintas dependencias.
En tal sentido, para revertir las encuestas, que parece ser uno de los caminos seguidos por los patrocinadores de los sondeos, el gobierno de Arena debería solucionar todos y cada uno de los graves problemas que afectan a la población. Como todos sabemos ya es demasiado tarde pues si en 20 años no lo pudieron hacer, a cuatro meses de realizarse las elecciones presidenciales, toda declaración o discurso es pura demagogia y por lo mismo cae en el vació. Esto nos lleva al segundo tema:
El candidato a la vicepresidencia de Arena, Arturo Zablah (recuerden una de las frases pronunciadas por este “empresario” unos meses antes de “aceptar” la designación: “La meta es sacar a Arena del gobierno”), afirma en un spot transmitido por la televisión que “Mauricio Funes y Sánchez Cerén no son empresarios, ni nunca han tenido experiencia como tales, por lo tanto no pueden generar empleos”. Con esta misma lógica pudiéramos decir:
=No son médicos, por lo tanto no pueden curar a los enfermos; no son ingenieros ni arquitectos, por lo tanto no pueden construir viviendas, puentes ni carreteras; no son agrónomos, así que no pueden reactivar la agricultura; no son odontólogos, por lo tanto no pueden sacar muelas o colocar un relleno dental, no son economistas por lo mismo no pueden hablar de finanzas ni elaborar un presupuesto; no son sociólogos, filósofos ni antropólogos, por lo tanto no están en disposición de hablar de fenómenos sociales, de las causas del hombre y la sociedad, y así podríamos continuar enumerando una interminable lista de profesiones y carreras técnicas.
El señor Zablah tampoco es médico o arquitecto, pero suponemos que tiene suficiente criterio como para opinar sobre el puerto de Cutuco o sobre la viabilidad de construir hospitales en Acajutla o San Francisco Gotera. A un mandatario, a un presidente de la República, se le exigen decisiones políticas; las técnicas y las ejecuciones se dejan en manos de los ministros de cada ramo: la reactivación de la agricultura compete al respectivo ministerio; la construcción y reparación de calles al de Obras Públicas; la reforma fiscal o la recaudación de impuestos corresponde al Ministro de Hacienda. El mandatario debe aprobar o rechazar tales proyectos.
Por eso se integran “gabinetes de gobierno”, se contratan asesores y se impulsa la inversión y el desarrollo de un país. El señor Zablah hace camas y colchones; pero él no es carpintero ni hace resortes o conoce de fundición. Mal empieza este caballero con declaraciones descabelladas que simplemente muestran la desesperación y el sufrimiento ante una causa perdida; no es con campañas sucias, calumnias o ataques personales como se puede convencer a la población de la bondad de determinado proyecto o programa de gobierno.
El último tema por comentar se refiere a las declaraciones del candidato presidencial el fracasado policía Rodrigo Ávila. Dice: “pensamos en la gente”, para generar empleo (se hace llamar “el presidente del empleo”) y “vamos con todo para una nueva era”. Lo que menos ha hecho el partido Arena en casi 20 años de continuismo es trabajar por la promoción humana. Y como siempre vamos a los ejemplos:
= No se puede hablar de “pensamos en la gente”, cuando se incrementan los precios de los productos de primera necesidad, sobre todo los frijoles que desde siempre constituyen la dieta alimenticia de los salvadoreños.
=No se puede hablar de “pensamos en la gente” cuando se incrementa abusivamente el costo de las medicinas (“vamos a combatir el abuso en el precio de las medicinas”, dice el señor Ávila), los combustibles, el alumbrado eléctrico, el agua, la telefonía, los aguacates, el maíz, el arroz, la leche, el aceite y paremos de contar.
= No se puede hablar de “pensamos en la gente”, cuando no se hace nada por combatir y erradicar la delincuencia y la violencia (el señor Ávila fue director en dos ocasiones de la Policía Nacional Civil) que diariamente arrebata la vida a diez o más salvadoreños, según datos conservadores del mismo gobierno.
= No se puede hablar de “pensamos en la gente”, cuando perversamente se provoca desocupación y no se generan empleos para que los salvadoreños se vean obligados a emigrar hacia los Estados Unidos y envíen remesas para sostener la economía del país y contribuir al enriquecimiento de las mafias financieras.
=En fin, no se puede hablar de “pensamos en la gente”, cuando los cuatro gobiernos de Arena nunca se han preocupado de promover las pequeñas o medianas empresas en el país y por el contrario las leyes y los apoyos ejecutivos siempre han sido para beneficio de las grandes empresas, los monopolios y las transnacionales.
Cómo se puede hablar de “una nueva era” con las mismas caras, con los mismos apellidos y los mismos proyectos. El país también ha entrado en crisis profunda porque los gobiernos areneros impulsaron el modelo neoliberal donde el valor, la mercancía y todas las relaciones comerciales están por encima del ser humano, que como es el principal objetivo del capitalismo “salvaje”, únicamente es un medio para producir la riqueza que crea los valores en el sistema.
Las encuestas amañadas, manipuladas, así como las declaraciones demagógicas y sin sentido de la fórmula presidencial de Arena, buscan engañar, causar temor y aparentar conocimiento y dominio de la situación, cuando todos sabemos, el pueblo salvadoreño lo sabe, que es una maniobra desesperada para rebatir resultados y decisiones ya tomadas por la población cansada de promesas y de vendedores de ilusiones.

Tomado de El Salvador.blogspot.com
Publicado por pocote. 21-11-08

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